En el mercado inmobiliario actual, la aportación de un avalista suele ser el recurso al que acuden muchas familias para conseguir que la entidad bancaria apruebe el préstamo de un hijo o familiar cercano. La petición suele presentarse en la sucursal como una mera formalidad de respaldo o una firma de acompañamiento sin consecuencias inmediatas. Sin embargo, desde el punto de vista jurídico y financiero, avalar una hipoteca es uno de los compromisos patrimoniales de mayor riesgo que puede contraer un particular, con implicaciones que se extienden a lo largo de décadas.

La naturaleza jurídica del aval: la trampa de la solidaridad

Cuando una persona firma como avalista en una escritura de préstamo hipotecario, la entidad bancaria nunca incorpora un aval simple; exige de manera unánime la figura del avalista solidario con renuncia expresa a los beneficios legales de orden, división y excusión.

Comprender estos términos jurídicos es vital:

  • Renuncia al beneficio de excusión: En un aval ordinario, el banco primero tendría que embargar todos los bienes del titular del préstamo (vivienda, cuentas, vehículos) antes de dirigirse contra el avalista. Al renunciar a este beneficio, si el titular deja de pagar tan solo unas cuotas, el banco tiene plena potestad legal para exigir el pago íntegro directamente al avalista de forma simultánea, sin necesidad de esperar a agotar el patrimonio del deudor principal.
  • Renuncia al beneficio de división: Si existen varios avalistas (por ejemplo, ambos progenitores), la deuda no se divide al 50%. La entidad puede exigir el 100% del saldo deudor a cualquiera de ellos a su libre elección.

La responsabilidad del avalista se rige por el principio de responsabilidad patrimonial universal (artículo 1911 del Código Civil): respondes del cumplimiento de la deuda con todos tus bienes presentes y futuros (nómina, pensiones, cuentas bancarias, ahorros y tu propia vivienda).

Aval total frente a aval parcial limitado

Aceptar una garantía no tiene por qué ser un cheque en blanco por la totalidad de la deuda. Existen dos alternativas contractuales muy diferenciadas:

Modalidad de AvalAlcance de la DeudaRiesgo para el Avalista
Aval Total (Indefinido)Responde del 100% del capital prestado, intereses y costas hasta el último día del préstamo (25 o 30 años).Máximo y crítico. Cualquier problema futuro del titular compromete el patrimonio del avalista durante décadas.
Aval Parcial o LimitadoResponde exclusivamente de un porcentaje inicial fijado (por ejemplo, el 20% del importe financiado).Acotado y controlado. Al amortizar esa fracción concreta, el aval queda extinguido contractualmente.

⚠️ La cláusula de desvinculación obligatoria:

Si te ves en la necesidad de avalar a un familiar para que acceda al 100% de la vivienda, exige formalmente ante el notario que el aval quede expresamente limitado al 20% del importe financiado. Asimismo, debe constar por escrito que, una vez que el titular haya amortizado dicho importe mediante sus cuotas ordinarias, la condición de avalista quedará automáticamente extinguida y cancelada en el Registro sin coste adicional.

El impacto invisible: tu capacidad de endeudamiento queda bloqueada

Un aspecto que casi nadie advierte antes de acudir a notaría es que el aval hipotecario queda inscrito en la CIRBE (Central de Información de Riesgos del Banco de España).

Esto acarrea consecuencias directas para el avalista:

  1. Para el sistema bancario, avalar a otra persona computa como un riesgo vivo directo.
  2. Si el avalista necesita posteriormente solicitar un préstamo personal, financiar un vehículo o pedir una hipoteca para una segunda residencia, los comités de riesgo detectarán esa carga en la CIRBE.
  3. En la inmensa mayoría de los casos, la solicitud del avalista será denegada porque sus ratios de endeudamiento aparentarán estar al límite de su capacidad financiera, aunque el deudor principal pague puntualmente sus recibos cada mes.

El aval se hereda: la repercusión sucesoria

Uno de los mayores mitos financieros consiste en pensar que el aval se extingue con el fallecimiento de la persona que lo otorgó. En el derecho civil español, las deudas y las garantías personales se transmiten íntegramente a los herederos legítimos junto con los bienes y derechos de la masa hereditaria.

Si un padre avala a un hijo y posteriormente fallece, los herederos (que pueden incluir a otros hermanos) heredarán la posición de avalistas en esa hipoteca, salvo que decidan repudiar la herencia en su totalidad o aceptarla bajo el estricto beneficio de inventario.

¿Cómo dejar de ser avalista de una hipoteca?

Eliminar a un avalista de un contrato vigente no es un trámite unilateral ni sencillo. El avalista no puede personarse en la sucursal y «darse de baja», ya que la entidad financiera cuenta con esa garantía para respaldar su inversión. No obstante, existen tres vías para lograr la desvinculación:

  1. Novación con sustitución de garantías: El titular del préstamo solicita al banco retirar al avalista acreditando una mejora sustancial en su perfil crediticio (subida de sueldo consolidada, paso a contrato indefinido o amortización de una parte significativa de la deuda). En ocasiones, el banco acepta liberar al avalista a cambio de aportar otra garantía real o contratar un seguro de caución.
  2. Subrogación o cambio de hipoteca a otra entidad: El deudor traslada su préstamo a otro banco que, tras estudiar su solvencia actual, acepte conceder la nueva hipoteca sin requerir la presencia de avalistas adicionales.
  3. Cancelación definitiva del préstamo: Se produce de manera automática cuando el titular liquida íntegramente la deuda mediante amortización ordinaria, anticipada o venta del inmueble gravado.


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